UN JUEGO DE NIñOS
Esquí de muntanya | 17/07/2017

El pasado sábado a pesar que el Tour de Francia se alejaba de los Pirineos nuestras montañas seguían dispuestas a acoger competiciones. Sin esperar a los grandes eventos y sin esperar a las estrellas ellas acogen todos los fines de semana en valles y picos carreras de toda índole con deportistas anónimos. Este fue el caso del Trail Vielha-Molières que debido a su buena organización, belleza paisajística y buen trazado pronto dejará el anonimato.

Estas montañas –como todas las que conocemos- también viven la dispersión de los atletas de más nivel en distintas competiciones cada semana tan típica de las carreras de montaña. Pero con Antonio Alcalde nos citamos en la salida de la media maratón. Teníamos por delante un terreno de juego de puro skyrunning. 1600m de desnivel positivo en un paraje de alta montaña con todos los ingredientes para poder reproducir los piques que tanto nos gustan. Ya sea sobre esquís en Tignes y sin dorsal, ya sea con zapatillas, en el Pirineo y con un dorsal en el pecho. Después de un inicio de verano con dudas no sabia si podría estar al nivel de Antonio Alcalde. Las mismas dudas que siempre llegan al inicio de temporada después de un largo periodo de descanso cuando a uno le entran las prisas para ponerse en forma. Los jóvenes con calidad –pienso en Antonio, en Jan o en Oriol- cada día entrenan y compiten mejor y los trucos de los que llevamos más años en esto cada día sorprenden menos a estos deportistas talentosos. Pero la verdad es que ya des del calentamiento noté que las piernas iban bien y des de la salida me puse en cabeza marcando un fuerte ritmo. Cuando el camino se ponía muy empinado Antonio aprovechaba la ligereza de sus pequeños pasos corriendo por pendientes imposibles para sacarme metros de distancia. De esta forma llegamos a la cima de la carrera distanciados con un minuto a favor de mi compañero. A continuación venia una zona de toboganes con pequeñas subidas donde empecé a recortarle tiempo. Gracias a una larga bajada pude terminar de coger a Antonio. Luego empezó el espectáculo, el sufrimiento y la diversión de verdad. En un falso llano que picaba hacia arriba de dos quilómetros nos empezamos a atacar al más puro estilo ciclista. Claro está que tantas horas viendo el Tour de Francia y exigiendo a los ciclistas que ataquen en cada rampa ahora no nos podíamos volver conservadores. Estos ataques como pasa a menudo se hacen más con el corazón que con las fuerzas de las piernas y ha pesar de correr algún quilómetro en algo más de tres minutos nos fuimos neutralizando hasta entrar la parte final de la bajada. Fue en los tres últimos quilómetros de pista forestal que nos llevaba a la plaza del pueblo de Vielha que Antonio me cogió unos metros de distancia definitivos para entrar en primera posición veintitrés segundos antes de mi. Hay segundos puestos que tienen más mérito y saben mejor que muchas victorias.

Seguramente que durante estos últimos quilómetros de carrera nos dejamos llevar por las horas que acostumbramos a pasar cada Julio delante del televisor viendo bicicletas. Seguramente que jugamos a ser ciclista con unas zapatillas de correr en los pies. Seguramente que jugamos a correr el Tour de Francia des de los caminos de una carrera de trail. O quizá simplemente jugamos a ser corredores de trail que disfrutan jugando con su cuerpo. Porqué en realidad cada mes de Julio tiene que salir por algún lado ese niño que muchos llevamos dentro y que jugaba a ser Induráin. Como también debemos ayudar a salir a ese adulto que no debe nunca de olvidarse de jugar.  

 

 


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